Con el primer suspiro de la noche
florecen de golpe todas las emociones
vividas con luz de día,
las mismas emociones que
se ahogan entre pluma y género
y se silencian entre risa y llanto,
aquellas compañeras que se mueven
entre lo dulce y lo amargo,
llenando mis noches con lo que el día
no alcanzo a observar.

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