jueves, 9 de diciembre de 2010

El calor esperado

La balanza poco a poco
comienza a perder estabilidad.
Intento mantenerme,
sobria y tranquila, 
pero aquellos desahogos 
fieles, pero nada beneficiosos 
me incitan al baile común,
aquellos que me ofrecen 
sensualidad y fuego,
que solo ellos pueden entregar.
Aquellos que me envuelven,
y me son dificiles de safar
pero no imposible.
Me retiro, me alejo y me escondo.
No los quiero ni necesito.
Porque? Preguntan,  porque...
Tan facil de preguntar
pero tan dificil de responder.
No puedo responder esto.
De lo unico que estoy segura, 
que el fuego recibido anteriormente
no se compara con mi mano  
desplazandose por lugares 
apetecidos y placenteros para mi,
ni con el roce simple y cotidiano
que segun la situacion
hace que mi cuerpo emane
un calor tan extremo y contagioso
que solo adquiriendolo a mi lado
puedes llegar a soportarlo,
lo cual mezclado con
besos mojados y lenguas
humedeciendo lugares insolitos,
nos hacen llegar a un final placentero.
Esperado por tiempo
deseado en el momento
y cumplido en el acto. 

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