La balanza poco a poco
comienza a perder estabilidad.
Intento mantenerme,
sobria y tranquila,
pero aquellos desahogos
fieles, pero nada beneficiosos
me incitan al baile común,
aquellos que me ofrecen
sensualidad y fuego,
que solo ellos pueden entregar.
Aquellos que me envuelven,
y me son dificiles de safar
pero no imposible.
Me retiro, me alejo y me escondo.
No los quiero ni necesito.
Porque? Preguntan, porque...
Tan facil de preguntar
pero tan dificil de responder.
No puedo responder esto.
De lo unico que estoy segura,
que el fuego recibido anteriormente
no se compara con mi mano
desplazandose por lugares
apetecidos y placenteros para mi,
ni con el roce simple y cotidiano
que segun la situacion
hace que mi cuerpo emane
un calor tan extremo y contagioso
que solo adquiriendolo a mi lado
puedes llegar a soportarlo,
lo cual mezclado con
besos mojados y lenguas
humedeciendo lugares insolitos,
nos hacen llegar a un final placentero.
Esperado por tiempo
deseado en el momento
y cumplido en el acto.

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