ahora esta convertido
en un calido y reducido espacio
solo para nosotros.
Un brusco movimiento nos hace comenzar.
Tu aliento en mi oido me hace sonreir,
el roce de nuestras manos
nos lleva a volar con nuestra imaginación,
mi espalda apoyada en tu pecho
me permite sentir tu respirar,
y una seguidilla de tirones
nos hace bailar a un mismo compás.
Una voz me desconecta de tu cercania,
y un letrero aparece ante mis ojos
señalando mi inevitable partida.
Me bajo del metro observando como te alejas,
esperanzada de que mañana
nuestros viajes se vuelvan a cruzar
y hagamos desaparecer otra vez al mundo
en nuestra mañanera complicidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario